Un camerunés a la cabeza y otros cuatro representantes africanos. Siete europeos, cinco asiáticos y cuatro de América latina y el Caribe, entre ellos una argentina, que ocupa la vicepresidencia. Son en total 21 los jueces miembros del Tribunal Internacional de Derechos del Mar, que los próximos 10 y 11 de noviembre encabezarán las audiencias por la inédita demanda presentada por el gobierno de Javier Milei contra Gran Bretaña por la inminente explotación “ilegal” de recursos hidrocrarburíferos en aguas cercanas a las islas Malvinas, a cargo del proyecto anglo-israelí Sea Lion.
La jugada del Gobierno, incluida dentro de la ofensiva malvinera desatada luego del partido contra Inglaterra en el Mundial de fútbol, tiene como eje a este tribunal, con sede en Hamburgo y actividad poco conocida para el gran público.
Serán sus miembros —más el profesor emérito Vaughan Lowe, designado ad hoc por Gran Bretaña este lunes y que asumirá funciones antes de la audiencia— quienes decidirán si aceptan frenar de modo provisorio el comienzo de la extracción de petróleo en Malvinas, prevista para los primeros meses de 2027. Una definición podría conocerse antes de la Navidad.

