El gato que ves ilustrando este artículo en la foto de portada tiene unas manchas que recuerdan al leopardo, un tamaño inferior a uno doméstico y resulta que hasta hace unas semanas era una especie desconocida para la ciencia: se llama Leopardus tilcayo y es, según el equipo de investigación que lo ha descubierto, la primera especie viva de gato descrita y nombrada en más de 100 años.

La sospecha. En realidad, la historia se remonta tiempo atrás, mucho tiempo atrás. En 2016 la bióloga boliviana y exploradora de National Geographic Paola Nogales-Ascarrunz recibió una llamada del santuario Senda Verde: habían recibido “un gato raro”. Era tan parecido a un gato doméstico que quienes vivían en la zona lo confundían con uno. Ella pensó primero que se trataba de un gato tigre, un grupo de pequeños felinos americanos, pero algo no encajaba. En 2019, al revisar sus fotos, vio que las rosetas eran demasiado grandes.

El hallazgo. Este felino mide 46 centímetros de largo, pesa alrededor de 1,4 kg y, como cuenta la bióloga, “su pelaje es de color marrón claro… con rosetas de forma irregular por todo el cuerpo”. Sus rasgos no coincidían con las descripciones existentes, casi todas basadas en gatos brasileños. Solo se ha detectado en Bolivia y se sabe poco de su biología: restos de pequeños roedores en heces sugieren que forman parte de su dieta, y las cámaras trampa indican que podría ser más activo de noche.