“Estamos perdiendo lo menos para ganar lo más. Estamos siendo pragmáticos”, sintetizó Martín Menem cuando en el Gobierno le pidieron explicaciones sobre por qué estaba reinstalando la Ley de Tierras de Cristina Fernández de Kirchner en el proyecto de Inviolabilidad de Federico Sturzenegger, cuyo objetivo original había sido habilitar la extranjerización. No a todos les cayó bien –Patricia Bullrich se muestra reacia a volver a abrir el Senado para tratar el tema–, pero el riojano salió victorioso: desactivó la sesión opositora, blindó el mega DNU 70 y liberó el camino para encauzar el debate al único tema que a Karina Milei le importa. La eliminación de las PASO.

En el Gobierno sabían hace casi una semana que la oposición no tenía los votos para el quórum, pero Menem estuvo igual con el teléfono pegado a la oreja hasta un par de minutos antes de que se cayera la sesión. El salvataje de la Corte y la maniobra para desactivar el reclamo por la Ley de Tierras habían funcionado para calmar las ansiedades de algunos aliados, pero hubo sorpresas. Dos de los salteños que responden a Gustavo Saénz, con quien se comprometieron a modernizar los ramales ferroviarios de la provincia, bajaron al recinto y, a último momento, dieron quórum. Lo mismo sucedió con los tres catamarqueños que responden a Raúl Jalil, quien les había prometido su apoyo.