Y era verdad. Pero toda buena noticia esconde sus sombras. De las siete presas del Cabildo, solo seis estaban llenas. La séptima, Chira, se había quedado al 51 %. La cuestión es que eso ya era mucho. El Consejo Insular de Aguas necesitaba llegar al fondo del vaso y habían empezado la casa por el tejado.

Una isla que tiene que guardar todo lo que puede. Gran Canaria tiene 172 presas en unos 1560 kilómetros cuadrados. Es decir, un embalse cada nueve. Es por eso que, durante años, se la ha denominado "el lugar del mundo con mayor densidad de presas". No es un capricho, claro: casi todas nacieron con la misma lógica: había que retener la poca agua que caía y dirigirla hacia donde era necesaria. En este caso, la agricultura.

Chira es el mejor ejemplo de esto. Se empezó a construir en 1941 y se terminó en el 64. Con 5,64 hm³ es el segundo embalse de la isla y, durante todo este tiempo, ha estado guardando agua. Sin más.

Pero alguien tuvo una idea. En 2022, Red Eléctrica empezó a construir una central de bombeo en caverna entre Chira y Soria. La idea era usarla para subir agua de la segunda a la primera cada vez que haya energía renovable que sobra. De esa forma, querían convertir el sistema en una enorme batería de unos 3,5 GWh.