Donald Trump ha sido derrotado, y esa previsible constatación tendrá forzosamente consecuencias en el mundo y en la Argentina. Por lo pronto, Javier Milei perdió a su amigo más cercano y más poderoso en el mundo: toca suponer que el mandatario norteamericano, convertido desde anoche en un pato cojo, ya no contará con las mismas condiciones que tuvo en los últimos dos años, cuando desplegó un enorme predominio político. En el caso argentino, no se trata solo de imaginar a un líder norteamericano más debilitado en el momento en el que Milei deba rendir cuentas en las urnas. El resultado de ese examen marcará la reelección −o no− del actual presidente.

Trump ha sido muy importante para Milei por otras razones también, tal vez la más importante de ella fue su decisiva influencia en el Fondo Monetario Internacional. La Argentina es el principal deudor de ese organismo multilateral. Su deuda, de unos 56.000 millones de dólares, significa el 80 por ciento del total de las deudas de América Latina con el FMI; es cuatro veces más grande que la deuda de Ucrania, un país arrasado por una guerra cruel e injusta desde hace cuatro años, con el organismo.