Un respiro. Podría parecer que 2026 dio un respiro a las cumbres, puesto que durante la primavera, el Pirineo registró nevadas abundantes que dejaron valores récord a principios de marzo. Sin embargo, el informe publicado a finales de octubre por CryoPyr ha apuntado a que la nieve invernal ya no es un escudo frente a los tórridos veranos que estamos viviendo.

Y no es para menos, puesto que esta temporada se ha cerrado como el tercer año con más pérdidas de hielo desde que comenzaron los registros anuales en el año 2012, solo superado por las campañas 2021-2022 y 2022-2023.

La medida. Para medir este declive, los investigadores han abandonado las viejas estimaciones y ahora utilizan drones que generan modelos 3D de alta resolución. Al superponer estos modelos con los de años anteriores, se ha podido ver que en Ossoue (la vertiente francesa) la pérdida media fue de 3,1 metros de espesor, con zonas que han llegado a perder 4,9 metros.

Pero tenemos otros puntos como Aneto, con una pérdida media de 2,4 metros o Monte Perdido, donde la pérdida ha sido de 2,3 metros, con picos locales de hasta seis metros en su superficie.