En esta generación, los usuarios hemos tenido que afrontar subidas de precio de las consolas en lugar de las habituales rebajas que suelen llegar con el paso del tiempo. Si hoy queremos comprar una PlayStation 5, una Xbox Series X o S, o una Switch 2, tendremos que pagar más por ella que cuando estas máquinas llegaron a las tiendas. La crisis de los componentes que ha desencadenado el auge de los centros de datos para inteligencia artificial (IA) está teniendo un impacto directo en el precio de las consolas de videojuegos, y con toda seguridad las siguientes máquinas de Sony y Microsoft van a ser más caras que sus predecesoras.

Además, desafortunadamente para muchos jugadores, el formato físico está condenado a la extinción. Por el momento Sony mantiene con firmeza su decisión de dejar de fabricar juegos físicos para las consolas PlayStation a partir de enero de 2028, lo que deja en gran medida el futuro de los juegos en formato físico en las manos de Nintendo habida cuenta de que Microsoft también apuesta claramente por la distribución a través de internet. No obstante, Bloomberg sostiene que el probable declive definitivo de las consolas llegará de la mano de los centros de datos y la IA.

La IA podría abaratar el juego en la nube