A través de tres amigos que pasan un día en los suburbios de París después de unos disturbios, el director construye un retrato descarnado de la exclusión, la frustración y la violencia.
La rabia y la desigualdad sigue interpelándonos
La historia comienza después de una noche de disturbios en un barrio periférico de París. Abdel, un joven de 16 años, se encuentra hospitalizado en estado crítico tras sufrir una agresión policial durante un interrogatorio. A partir de este suceso, la película sigue a tres amigos que intentan encontrar su lugar en un entorno que parece ofrecerles pocas oportunidades: Vinz (Vincent Cassel), Saïd (Saïd Taghmaoui) y Hubert (Hubert Koundé). Sus personalidades y maneras de afrontar la situación son muy diferentes, pero los tres comparten una experiencia marcada por la marginación, la falta de perspectivas y la desconfianza hacia quienes tienen el poder.

