Una madre de Hawái ha presentado una demanda colectiva contra OpenAI en la que acusa a la empresa de haber usado las conversaciones de menores con ChatGPT para entrenar sus modelos sin un consentimiento parental válido. La demanda se registró el 13 de octubre de 2026 en el Tribunal de Distrito del Norte de California (caso 3:26-cv-11781), según la demanda de 81 páginas publicada en CourtListener.
Hay un detalle que conviene aclarar desde el principio, porque es fácil confundirlo: la demanda no se apoya en COPPA, la ley federal estadounidense de privacidad infantil en internet. Su base es otra, más antigua y más original: el derecho de contratos de California. Y lo que pide no es una multa, sino una parte de la propia OpenAI.
Ninguna de las acusaciones está probada. A 13 de octubre no constaba juez asignado, no hay clase certificada y OpenAI todavía no ha contestado en el juzgado.
Que un menor puede abrir una cuenta de ChatGPT dando su nombre, declarando tener al menos 13 años y pulsando «Continuar», y que OpenAI nunca contacta con los padres pese a que sus propios términos exigen permiso parental. A partir de ahí, según el texto, la empresa usa lo que los menores cuentan para entrenar sus modelos y construir perfiles.

