En nuestro cuerpo. Lógicamente, el organismo no es tonto, puesto que uno de sus objetivos es lidiar con estas células rebeldes. Pero el problema que tenemos aquí es que no consigue eliminar estas células rebeldes porque el mecanismo de 'limpieza' va fallando conforme se van cumpliendo años.

Se investiga. Un equipo de investigadores este mismo año ha trabajado cómo termina lidiando nuestro organismo con estas células, y aquí los protagonistas parecen ser los macrófagos, un tipo de glóbulo blanco que actúa como el equipo de limpieza de nuestro cuerpo, devorando todas las células muertas o dañadas. Sin embargo, se ha visto que, a medida que envejecemos, la eficiencia de estos macrófagos disminuye drásticamente.

La razón parece estar en una molécula llamada prostaglandina E2 y su receptor EP2. Esta es una vía de señalización que parece desviar el metabolismo de los macrófagos, ya que en lugar de utilizar la glucosa como energía para devorar las células zombis, esta señal provoca que almacenen la glucosa en forma de glucógeno, dejándolos sin la energía necesaria para cumplir su función.