La puerta la abre el cliente. Aquí no estamos hablando, al menos principalmente, de bots que irrumpen en una cuenta bancaria tras vulnerar los sistemas de una entidad. Axios describe sobre todo otro escenario: usuarios que permiten a un agente acceder con sus credenciales para que opere por ellos. El matiz es importante porque una cosa es contar con el permiso del titular y otra muy distinta cumplir las reglas de acceso de su banco. JPMorgan ya ha explicado que bloquea, cuando puede, servicios que funcionan mediante este tipo de intercambio de credenciales, una práctica que considera insegura.

El problema empieza después. Tener acceso no significa únicamente poder consultar un saldo. Según Axios, los ejecutivos bancarios temen especialmente qué puede ocurrir cuando un agente cuenta también con autoridad para realizar compras o mover fondos, porque entonces una instrucción mal interpretada puede convertirse en una acción financiera real. Y hay una segunda inquietud: las fuentes consultadas aseguran que algunas entidades han observado agentes contactando con centros de atención o realizando acciones que parecen independientes de las instrucciones del usuario. La palabra importante es "parecen": todavía no sabemos si esos sistemas actuaron realmente por su cuenta.