Por ese motivo, la cinta de James Watkins parece continuar lo que Linternas comenzó con buen pie. Un tipo de premisa adulta, compleja y en este caso tenebrosa, que explore en el mítico universo de la editorial de una manera nueva. Una decisión que, además, trae al live-action a una figura lóbrega que ya es icónica en el mundo del cómic. Y la razón es obvia. Clayface es uno de los villanos más complejos de DC, caracterizado por su trágica transformación en un monstruo de barro maleable.
Aunque originalmente debutó en los cómics en 1940 como un asesino sin poderes sobrenaturales, el personaje evolucionó rápidamente. Todo, hasta convertirse en una masa cambiaformas capaz de imitar la apariencia, la voz y el ADN de cualquier persona. Un giro terrorífico que lo hace el candidato perfecto para la primera gran película de terror del estudio DC.
Un personaje complicado llega al live-action
Pero además, se trata de una exploración en el universo que tiene enormes posibilidades. Después de todo, su naturaleza física lo convierte en un enemigo formidable para Batman. Eso debido a que no solo posee una fuerza física colosal, sino que también puede infiltrarse en cualquier lugar sin dejar rastro. Por ese motivo, entender su impacto antes de Clayface es fundamental; explorar varios elementos intrigantes que le rodean.

