La producción lo logra con una adaptación elegante, emocional y mordaz, que, aunque se toma evidentes libertades, cumple con lo esencial. Celebrar un relato en que el amor, las apariencias y la independencia femenina libran su propia batalla. Pero además, el guion de Sentido y sensibilidad, a cargo de Diana Reid, es brillante al momento de unir las piezas de una historia complicada. Por lo que el camino hacia el romance de las hermanas Dashwood es también una reflexión acerca de la identidad, el crecimiento y la madurez. Todo salpicado con el burlón sentido del humor de la escritora. Lo que incluye varios de los diálogos más impertinentes (también divertidos) añadidos a una obra de Austen en el cine.
Todo sin perder los elementos que identifican a los libros de la escritora y que le han valido millones de lectores a lo largo de los siglos. Sentido y sensibilidad logra equilibrar cargas al convertir a la ya conocida historia en una ingeniosa versión sobre la bondad y la esperanza. Pero a la vez, presentar a Jane Austen a un nuevo público. Una generación, además, que ya conoce al dedillo la historia y exige fidelidad. Y aunque la película no es una copia escena por escena de su original literario, sí logra ser emocionante y conmovedora a su manera. Lo que añade una capa de interés a esta historia clásica que ya no guarda ningún secreto para el público.

