El retorno del oso pardo. Un estudio de la Estación Biológica de Doñana ha reconstruido cómo ha cambiado su área de distribución desde 1982 hasta alcanzar los 17.000 kilómetros cuadrados y por qué. En febrero de 2023, un censo genético en las comunidades autónomas donde vive este gran mamífero contabilizó 370 ejemplares, 250 en la subpoblación occidental y 120 en la oriental.

En el estudio, dividen dos décadas en tres periodos de 10 años cada uno hasta 2012 y como puede verse bajo estas líneas, mientras que el área de presencia cayó un 25% entre los dos primeros periodos, creció un 70% en el tercero. Y en ese crecimiento sucedió algo importante: dos poblaciones aisladas se unieron.

Por qué importa. Que un carnívoro de ese tamaño se expanda en España indica que el hábitat es el adecuado y que las medidas de protección están dando resultados. Pero ojo porque los planes de recuperación solo cubren aproximadamente el 50% de la distribución actual, de modo que casi la mitad de su territorio actual, lo que se traduce en eventuales problemas: menos vigilancia, exposición a cultivos, ganado o la apicultura.

Por otro lado, la unión de las dos poblaciones es especialmente relevante para que una especie con pocos especímenes crezca, ya que más pronto que tarde ambas poblaciones se unifiquen.