Retrospectiva. Esto es bastante relevante, puesto que para encontrar un dato similar hay que retroceder a 1987, lo que nos sitúa en el nivel más bajo en casi cuatro décadas. Y esto es algo que nos debe hacer plantearnos que hay diferentes factores, más allá de poder atacar una enfermedad, que hacen que nuestra salud se perciba de peor calidad.
La brecha social. El descenso generalizado afecta a todos los grupos de edad, pero no golpea a todos por igual, puesto que los datos oficiales muestran que el retroceso tiene un fuerte componente de género. Esto se ve porque la percepción positiva en hombres cayó 4.4 puntos, situándose en un 73,6%. Por contra, en las mujeres el desplome fue de 7,1 puntos, quedándose en un 63,1%.
Si nos ceñimos a la territorialidad, las comunidades donde la población percibe que tiene una peor salud son Galicia (61,6%), Canarias (63,8%) y Asturias (65,1%). Pero el verdadero abismo aparece al mirar la nómina, puesto que en el caso de las mujeres, el 74,4% de las que pertenecen a la clase social más alta declara tener buena salud, frente a solo el 55,9% de la clase social más baja.
Las dudas. Estos datos no son del todo objetivos, puesto que podría parecer que preguntar a alguien "cómo te sientes" es un indicador demasiado subjetivo y poco científico frente a una analítica de sangre. Pero aquí un estudio publicado en 1997 demostró que la salud autopercibida es un predictor independiente de mortalidad.

