El peronismo ensaya un acercamiento a sectores de la Justicia con los que hasta hace poco se mostraba enfrentado. El viraje se inscribe en una discusión más amplia dentro del PJ, donde distintas vertientes internas empiezan a revisar posiciones que durante años fueron incuestionables bajo la conducción del kirchnerismo. La renovación del Consejo de la Magistratura, prevista para dentro de menos de un mes, amenaza con acelerar esa disputa.

“Estos tipos se quedan”, reconoció a LA NACION un referente del espacio para explicar el cambio de actitud frente a la Justicia.

La frase funciona como una síntesis del pragmatismo que empieza a imponerse en parte del PJ, que ya no ostenta en el Congreso las mayorías legislativas que le permitían ser un actor con poder de veto. Ahora debe negociar.

El nuevo equilibrio de fuerzas tendrá consecuencias concretas: el PJ podría perder injerencia en el Consejo de la Magistratura, el organismo encargado de seleccionar candidatos para cubrir vacantes judiciales y de intervenir en los procesos de sanción y remoción de jueces. La Libertad Avanza (LLA), en cambio, se fortalecerá.