Casi cuatro décadas después de iniciar su ascendente camino en el poder en Formosa, el gobernador Gildo Insfrán gritó el domingo el gol que esperó durante estos cuarenta años de poder casi absoluto en la provincia norteña. No se trató, ni por asomo, del fallo de la Corte Suprema, que lo tiene en la mira por la falta de alternancia democrática en la provincia, y analiza si lo autoriza o no a buscar un nuevo período, sino de “su” club, San Martín, que el domingo jugó y ganó en Córdoba la final del torneo Argentino A, por el ascenso a la primera nacional B.