El chatbot conversacional que OpenAI lanzó al mercado transformó la forma en que interactuamos con el conocimiento. Esta herramienta digital funciona hoy como una fuente permanente de consulta. Millones de usuarios la utilizan a diario para resolver tareas complejas, redactar textos o satisfacer curiosidades profundas. Entre la enorme variedad de preguntas cotidianas, reapareció un dilema antiguo: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

Aunque la ciencia moderna ya ofreció explicaciones sobre el tema, la tecnología estructuró el asunto en dos miradas bien diferenciadas. En primer lugar, abordó la postura basada en la fe. Desde esta perspectiva, la solución descansa en los textos sagrados, de forma específica en el libro del Génesis. La narrativa bíblica sostiene que Dios creó directamente a todas las criaturas marinas, a los animales terrestres y a las aves. Bajo este argumento, la gallina existió antes que el huevo.

En segundo lugar, el sistema analizó el proceso evolutivo. La Inteligencia Artificial explicó que una especie ancestral dio origen a la gallina actual. De este modo, la primera ave moderna nació de un huevo que depositó un antecesor biológico. Esta hipótesis coincide con investigaciones publicadas en la revista Science. Diversos estudios afirman que el huevo con cáscara dura apareció en vertebrados primitivos durante la transición hacia la vida en la tierra, mucho antes de la presencia de las aves domésticas.