Llevo un mes con el Huawei Watch D3. No tengo problemas de hipertensión, aunque sí poseo un medidor en casa para realizar pruebas puntuales. Es un dispositivo algo aparatoso que debe ajustarse al brazo, va conectado con una goma y hace bastante ruido cada vez que se pone en marcha. Por eso me sorprendió tener todo eso en la muñeca y sin que el Huawei Watch D3 sea más grande que un reloj corriente. Además, no deja de ser un excelente smartwatch.
Acostumbrado como estaba a los Huawei Watch con pantalla redonda, reconozco que me dio cierta pereza regresar al formato cuadrado. A primera vista, el D3 recuerda ligeramente al Apple Watch: caja en aluminio, corona en la parte superior derecha y botón debajo. Aun así, no se confunden: Huawei imprime carácter propio al diseño.
La pantalla, de 1,92 pulgadas, no llega a ser cuadrada por completo, sino ligeramente rectangular (algo más alta que ancha). Esto no se percibe a simple vista, tampoco una falta de nitidez ni de brillo: el Huawei Watch D3 se ve correctamente en todas las situaciones. Estuve corriendo bajo el sol directo y pude apreciar sin problemas los datos del entrenamiento. Su brillo automático responde como debe.

