Un caso hizo saltar las alarmas la semana pasada, puesto que en Francia se detectó la primera infección por este virus en un humano, y concretamente por la variante europea SHAV-EU1. Esto ha hecho reevaluar el potencial zoonótico que tiene y, sobre todo, ha puesto el foco en la forma de transmisión, que es un insecto de apenas un par de milímetros.

Este inusual caso ha sido recogido ya por la prestigiosa revista Nature y se trata de un caso de encefalitis mortal en un paciente francés que se encontraba muy inmunodeprimido tras recibir el mes anterior un trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos. Y es que hasta la fecha, las autoridades descartaban por completo que el virus pudiera afectar a las personas. Ahora se ha tenido que poner en duda.

El sospechoso. El modo exacto en que este paciente contrajo la enfermedad sigue siendo objeto de estudio. Pero entre los investigadores que están ahora mismo enfocados en este caso se sugiere que la infección pudo producirse por una vía transfusional en un contexto de vulnerabilidad extrema, y no por una picadura directa en un entorno natural.

En la naturaleza, el principal sospechoso de diseminar la enfermedad es el Culicoides, que, aunque a nivel popular o en ciertas comunicaciones institucionales se le suele agrupar erróneamente con los mosquitos comunes, taxonómicamente pertenece a la familia de los ceratopogónidos.