La vida en las grandes ciudades es estresante. El ritmo de trabajo, los horarios laborales, los trayectos y el modo de transporte acaba provocando que la jornada se pueda alargar a mucho más de ocho horas. El problema es que ese tiempo se acaba quitando de la familia, amigos y hobbies. José y Daniela decidieron que había llegado el momento de cambiar.
José y Daniela, con un bar en un pueblo de 70 habitantes: “Nos dan casa y trabajo, solo pagamos 110 euros de alquiler”
Se mudaron a un pueblo del mundo rural gracias al Proyecto Arraigo
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