La vida en las grandes ciudades es estresante. El ritmo de trabajo, los horarios laborales, los trayectos y el modo de transporte acaba provocando que la jornada se pueda alargar a mucho más de ocho horas. El problema es que ese tiempo se acaba quitando de la familia, amigos y hobbies. José y Daniela decidieron que había llegado el momento de cambiar.