El primer papel de Bobby Driscoll llegó por casualidad: paseando por el estudio tras un casting, al ver un barco falso, preguntó dónde estaba el agua. El director de 'Lost angel' quedó tan impresionado con su vivacidad que le ofreció su primer papel, lo que significó la apertura de las puertas de una industria que, por aquel entonces, a mediados de los 40, estaba más que abierta a las estrellas infantiles en un Hollywood menos regulado que trataba de encontrar a una nueva Shirley Temple que explotar.
Poco a poco, el niño actor empezó a encadenar papeles: en 1944 hizo tres películas y en 1946 ya estaba haciendo siete. Y entre esas, la primera bajo un contrato de Walt Disney: la actualmente infame 'Canción del sur' ('Song of the South', 1946), que le catapultó a la fama. Driscoll fue uno de los dos primeros niños contratados por la ya entonces mastodóntica productora. Luana Patten, la otra afortunada, no tuvo mucha mejor suerte en la vida después de aquello.
¡Ah! Pero esos años fueron fabulosos para el joven Driscoll: las películas nunca paraban de llegar, enlazando unas con otras, tuvo la oportunidad de trabajar para RKO e incluso participó en un bombazo en taquilla como fue 'La isla del tesoro'. En 1950, a los 13 años, la joven estrella ganó un Óscar honorífico a la mejor interpretación juvenil, una distinción que solo se ha repartido diez veces en la historia. El futuro pintaba brillante para Driscoll... Si no fuera por ese molesto acné.

