El 8 de octubre la ministra de Cultura danesa, Zenia Stampe, presentó en el Folketing el proyecto que prohíbe difundir imitaciones digitales realistas de la apariencia, la voz y los movimientos de una persona sin su consentimiento. La fecha que propone para entrar en vigor es el 1 de enero de 2027.

Es la segunda vez que llega. La versión anterior decayó con las elecciones danesas, y antes de eso el calendario ya se había incumplido dos veces: primero se apuntó al 31 de marzo de 2026, luego al 1 de julio. La propia ministra no lo da por hecho: dice que «espera» que la ley pueda entrar en vigor «ved årsskiftet», con el cambio de año.

¿Por qué se tramita como ley de derechos de autor?

Porque es lo que es, y ahí está lo interesante. Dinamarca no está creando un delito nuevo de deepfake: está modificando su ley de propiedad intelectual, la ophavsretsloven. La identidad personal entra por la puerta del derecho de autor.