Dario Amodei, el director general de Anthropic, y otros portavoces de esta compañía han pregonado en muchas ocasiones que su razón de ser es desarrollar y mantener sistemas de IA de una forma responsable y garantizando el beneficio de la humanidad a largo plazo. Todo esto suena muy bien, pero la salida a bolsa de este laboratorio, que está prevista para mediados del próximo mes de noviembre, podría dar al traste con los principios a los que se aferraron sus fundadores cuando salieron de OpenAI y lo constituyeron.
La cúpula directiva de Anthropic tiene un plan para mantener el poder de decisión cuando esta empresa cotice en bolsa. La presión de los accionistas podría amenazar sus principios constituyentes, y para evitarlo los siete cofundadores, entre los que se encuentran los hermanos Daniela y Dario Amodei, han diseñado una estructura que les permitirá controlar conjuntamente el 50,1% de los derechos de voto en determinadas decisiones corporativas. El instrumento que van a utilizar para llevar a cabo su propósito es muy ingenioso.

