Si pagas acercando la tarjeta o el móvil al datáfono y te preocupa que alguien te la «clone» en el metro, esta guía separa lo que dicen los datos de lo que circula por WhatsApp. Resumen: el pago sin contacto tiene límites legales que acotan el daño, los datos europeos de fraude apuntan a otros sitios y los riesgos reales pasan casi siempre por engañarte a ti, no por leer tu bolsillo.
Conviene empezar por las cifras, porque el miedo al contactless suele ir por delante de ellas. Según el informe conjunto de la Autoridad Bancaria Europea y el BCE sobre fraude en pagos, publicado en diciembre de 2025, el fraude con tarjetas emitidas en la UE y el EEE sumó 1.300 millones de euros en 2024, un 0,033 % del valor de las operaciones. Y el reparto es elocuente: alrededor del 83 % de ese fraude se produjo en pagos a distancia (internet, teléfono), aunque esos pagos solo suponían en torno al 28 % del valor total con tarjeta.
¿Qué límites tiene un pago sin contacto sin PIN?
El tope es de 50 euros por operación, con un segundo freno acumulado. Lo fija el artículo 11 del Reglamento Delegado (UE) 2018/389, aplicable desde el 14 de septiembre de 2019: el banco puede no pedir autenticación reforzada en un pago sin contacto si no pasa de 50 euros y, además, si desde la última vez que se te pidió el PIN no se han superado 150 euros acumulados o cinco operaciones consecutivas (la norma deja elegir uno de los dos contadores).

