El informe del ECDC publicado a principios de este mismo mes expone el mapa actual de la vacunación zoonótica en Europa, y tras encuestar a 30 países de la UE, el panorama es desigual, ya que ocho países ya tienen recomendaciones nacionales, ocho las están desarrollando y once carecen de planes. Y aquí España entra en el grupo de los que lanzarán su campaña a corto plazo, pero con matices.
Y es que, mientras que en el resto de países europeos las recomendaciones de vacunación se aplican a todas las personas de los grupos de riesgo como ganaderos, trabajadores de mataderos o veterinarios, España ha restringido el cerco. Aquí nuestro país limita la profilaxis exclusivamente a aquellos profesionales expuestos que, además, tengan alguna enfermedad de base que pueda incrementar su riesgo de padecer una gripe más fuerte.
Algo respaldado. Esta postura conservadora se alinea en parte con la del propio ECDC, que actualmente considera que la evidencia científica no es suficiente para respaldar una vacunación amplia en toda la Unión Europea, relegándola a una "medida complementaria opcional" para los trabajadores expuestos.
La vacuna. El arma elegida para esta campaña profiláctica es la Zoonotic Influenza Vaccine Seqirus, que cuenta con la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) desde octubre de 2023. En este caso se busca inmunizar contra la cepa más predominante en la circulación global.

