Menos burocracia. A día de hoy, para que una misión de la NASA pueda llegar al espacio debe cumplir una serie de requisitos técnicos y financieros que retrasan mucho los lanzamientos. Por eso, desde ahora en la evaluación inicial se dará más peso al mérito científico, dejando para más tarde la ingeniería y las finanzas. Esto se tendrá en cuenta en las siguientes fases, que dependerán del tamaño de la misión.

Tres tipos. A grandes rasgos, dependiendo de la magnitud de la misión, las misiones de la NASA se pueden dividir en tres tipos: insignia, medianas y pequeñas. Las primeras son las más caras, de varios miles de millones de dólares, y van a ser las menos afectadas por estos cambios. Básicamente, seguirán su procedimiento habitual. Un ejemplo de este tipo de misiones colosales es el del Telescopio Espacial James Webb. Si bien precisamente ese telescopio ha llevado a hacer algunos cambios anteriormente en los protocolos, ahora no se pretenden acortar como el resto. Los demás sí que se van a acelerar bastante.