La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil con asistencia del gobierno argnetino abrió un nuevo frente de conflicto con Lula da Silva y aceleró una discusión que en la Casa Rosada había perdido centralidad, pero nunca desapareció: hasta dónde llevar la confrontación con el Mercosur. En el oficialismo empezaron a fogonear nuevamente un escenario que suele usar como amenaza retórica.
El Presidente amenazó varias veces con abandonar el Mercosur, pero nunca lo concretó y ahora sectores del oficialismo que abogan por esa salida se envalentonaron. Preparan una ofensiva política para instalar esos cuestionamientos contra el bloque regional, sin que haya una decisión tomada sobre una eventual ruptura.
A pesar de las amenazas de Milei, la posibilidad de abandonar el bloque regional no se tradujo nunca en una decisión formal ni en una instrucción para iniciar los procedimientos correspondientes. Pero la intención es instalar el debate hacia adentro y hacia afuera de la administración, con una estrategia que combine la discusión sobre la política comercial con el cuestionamiento político al resultado electoral brasileño. “Lo vamos a empujar. Ahora salir del Mercosur es viable. Nos vendría muy bien. La industria de Brasil nos está perjudicando”, deslizaron en el Gobierno, en referencia a las alternativas que se analizan. Evalúan el margen de confrontación que podría asumir la iniciativa.

