Sergio Massa rompió definitivamente los límites del perfil bajo que construyó, y cultivó, a partir del inicio del gobierno de Javier Milei. En las últimas semanas acumuló participaciones en encuentros políticos, mensajes en reuniones del mismo ámbito y declaraciones públicas. Complementó así su trabajo en el ámbito de lo privado, sobre todo asentado en sus oficinas de avenida Libertador, donde siempre se mantuvo hiperactivo y mantuvo aceitado sus lazos con los diferentes sectores del arco político.
Su última aparición fue con una serie de audios que hizo públicos Radio 10. Allí se refirió a la importancia del triunfo de Lula Da Silva en Brasil, cuestionó al Presidente por no saludar a su par recientemente electo y dejó un puñado de mensajes encriptados para la interna del peronismo y, sobre todo, para la construcción de una alternativa electoral lo suficientemente sólida para poder ser competitiva en las elecciones del año que viene.
Allí planteó que el Partido de los Trabajadores (PT) representa solo la mitad del dispositivo político de la alianza que llevó a Lula al poder. En ese sentido destacó la influencia de las “alianzas territoriales con actores regionales similares a los que son los gobernadores en Argentina” y explicó que esos dirigentes, en algunas oportunidades, votan en contra de las iniciativas del Presidente de Brasil en el Congreso. El ordenamiento es menos vertical lo que pretende el peronismo, anclado en los los procesos de su historia.

