Van Damme empezó a interesarse por el cine de joven, teniendo como ídolos a actores como Bruce Lee, Charles Bronson o Steve McQueen. Sin embargo, sus primeros esfuerzos se centraron en el karate, llegando a obtener el cinturón negro en 1978. Para entonces ya había empezado a practicar también ballet, una disciplina que él considera todo un arte.
El actor belga siguió formándose en otras disciplinas, pero en 1979 tuvo su primera experiencia en el cine haciendo de extra en 'Mujer entre perro y lobo', un thriller bélico situado durante la II Guerra Mundial que llegó a ser seleccionada por Bélgica para representar al país en los Óscar.
Ya en 1982 decidió mudarse a Estados Unidos con la esperanza de hacer carrera en el cine, logrando poco después un pequeño papel en 'Desaparecido en combate', uno de los títulos más populares de la filmografía de Chuck Norris, de quien Van Damme se hizo amigo. Y mientras intentaba hacerse un hueco en Hollywood, Van Damme trabajó durante un tiempo como portero en un bar propiedad de Norris.
Su primer gran papel llegó en 1985 con el rol de villano ruso en 'Retroceder nunca, rendirse jamás', siendo poco después fichado para dar vida a la temible criatura de 'Depredador'. Sin embargo, su experiencia en la cinta de John McTiernan fue un tanto efímera, ya que acabó siendo despedido.

