Era un jueves de enero de 2024. Ese jueves no sería como cualquier jueves. Miriam González abrió su bandeja de entrada y encontró el resultado de una resonancia magnética que ella misma había pedido. Tres palabras: “probables metástasis vertebrales”.

Miriam es ingeniera de software y divulgadora, y vive en la Región de Murcia, en España. Llevaba unos tres años con dolor de espalda. Hubo sesiones de fisioterapia y profesionales de la salud que no encontraban una solución. Como el dolor no cedía y nadie le daba respuestas, decidió buscarlas por su cuenta.

Un par de semanas después llegó el diagnóstico: carcinoma de mama con diferenciación neuroendocrina en estadio IV.

Lo que vuelve poco común su caso es la biología. Su cáncer se comporta como dos enfermedades a la vez. Una parte responde al perfil del cáncer de mama hormonal, la cara conocida. Pero cerca del 80% del tumor muestra diferenciación neuroendocrina, un tipo distinto y mucho menos conocido.