La noticia del jueves a la tarde dejó a todos helados por lo inverosímil: al exchange Binance, el más grande del mundo cripto, le habían robado casi US$6300 millones, un número difícil de dimensionar para cualquier mente común. Es sin dudas el mayor hackeo de la historia cripto, y es difícil pensar en otro ciberataque tradicional que esté a la altura en cuanto a valor monetario sustraído. Y requirió la reacción inmediata de Binance, firmas de ciberseguridad, emisores de stablecoins y del resto del ecosistema para frenar la sangría de dinero y minimizar los costos, que todavía deben determinarse plenamente.

Fundada en 2017 por Changpeng Zhao (conocido en el ambiente como “CZ”) Binance se consolidó como la mayor plataforma de intercambio (exchange) de criptomonedas del planeta. Funciona como el corazón operativo del ecosistema cripto global, donde más de 300 millones de usuarios e instituciones negocian diariamente activos digitales como Bitcoin, Ethereum y diversas stablecoins (una criptomoneda cuyo valor está atado al de una moneda convencional, como el dólar). Su tamaño y volumen de liquidez son tan grandes que sus movimientos influyen en todo el mundo cripto.