Pero en realidad estas distracciones delante del PC comenzaron hace mucho, antes de que Zuckerberg lanzara Facebook y los vídeos de gatitos dominaran Instagram. Empezó con un juego muy popular en su día: el Solitario de Windows. Considerado como la aplicación de Microsoft más usada del mundo por la propia compañía, este inocente entretenimiento tiene una historia apasionante y plagada de sorpresas.
Todos tenemos una vaga imagen del Solitario como un juego de cartas que venía con una versión antigua de Windows. Pues sí: el Solitario fue introducido en Windows 3.0 en el año 1990. Esta versión de Windows no era la primera que incluía una interfaz gráfica, pero sí que introdujo numerosas novedades y fue la primera que alcanzó una gran popularidad a nivel mundial.
Hay que aclarar antes, eso sí, que en realidad “solitario” es como se conoce a todos los juegos de cartas que uno puede jugar por sí mismo, sin la compañía de otros jugadores, y que generalmente retan al jugador a acabar con todas las cartas organizadas de una forma u otra. Dentro de los solitarios hay muchas variantes, y la escogida por Microsoft fue la Klondike.
En aquel momento, en mi tierna adolescencia, lo de tener un juego gratis incluido en el sistema operativo me parecía fantástico. Pero lo cierto es que la inclusión del Solitario (y por extensión, del Buscaminas, en Windows 3.1) obedecía a un propósito muy concreto: el de enseñar a los usuarios a manejar el propio sistema operativo con soltura.

