El agua en contacto con la superficie de un microplástico genera de forma espontánea radicales hidroxilo, unas moléculas muy reactivas capaces de dañar proteínas y membranas celulares. Lo lo publica un equipo de la Universidad de Columbia en Nature el 14 de octubre, y pone en cuestión una idea asentada: que el plástico es un material inerte que daña por acumulación mecánica y no por su química.
El matiz es importante y lo resumió bien un químico ajeno al trabajo, Graham Cooks, de la Universidad Purdue, en declaraciones a NBC News, vía Noticias Telemundo: no es el plástico el que reacciona, es el agua. Y todo lo que se ha medido ocurrió en el laboratorio, no en un organismo.
Que en la frontera entre el plástico y el agua se producen especies reactivas de oxígeno, sobre todo el radical hidroxilo, sin necesidad de luz ni de ningún reactivo añadido. El mecanismo que proponen es que esa interfaz, donde las moléculas de agua están peor rodeadas que en el interior del líquido, facilita que un ion hidróxido pierda un electrón y se convierta en radical.
Los autores lo comprobaron de tres maneras. Un colorante en contacto con poliestireno se degradó casi un 90 % en diez días, y no se degradó en disolventes orgánicos. Una técnica de resonancia detectó la presencia de radicales. Y una sonda específica mostró la señal concentrada justo en la superficie de las partículas.

