Dos hojas de ruta se perfilan en el peronismo. De un lado, Axel Kicillof. El gobernador bonaerense construye hace tiempo con un norte claro: no lograr la candidatura presidencial a través del dedo de Cristina. “Contra quien sea, en el escenario que sea”, Kicillof aspira a ganar la postulación opositora a través de primarias o por deserción de sus eventuales rivales, lo que habilitaría una instancia de negociación de listas legislativas, candidato a la gobernación bonaerense y compañero de fórmula presidencial, pero desde una posición de fortaleza.

Enfrente se consolida un eje con una protagonista casi excluyente de las primeras dos décadas de la vida política y un dirigente en el que el sistema de poder reconoce cualidades excepcionales como articulador. Cristina y Sergio Massa —que se reunieron el viernes en San José 1111, tal como lo habían hecho hace un mes— parecen coincidir en la lectura del momento. La expresidenta y el exministro de Economía hablan con menos convicción de acudir a primarias; priorizan un consenso amplio para enfrentar a un Javier Milei al que ven en baja pero competitivo, piensan en nombres que hoy no están en el tablero y barajan un escenario tal que desaliente a Kicillof de continuar su aventura. Algo parecido a una rendición.