Autoría y dirección: Francisco Lumerman. Intérprete: Eleonora Wexler. Escenografía: Rodrigo Gonzalez Garillo. Iluminación: Ricardo Sica. Vestuario: Paola Delgado. Sonido y Música original: Guadalupe Otheguy. Dirección de producción: Romina Chepe. Sala: Moscú (Juan Ramírez de Velasco 535). Funciones: miércoles, a las 20.30; domingo 1 y 29, a las 18. Duración: 70 minutos. Nuestra opinión: buena.
Una mujer de trajecito, tacos altos y rodete, muy derechita, hierática casi, espera sentada en una especie de pecera oficinesca o, quizá, una Cámara Gesell. Comienza a hablar en un extraño idioma (suena a símil japonés) cuyos subtítulos aparecen en una pantalla. Intenta comunicarse con “lo otro” detrás de los vidrios oscuros, funcionarios de algún país donde fue detenida mientras cumplía su trabajo como intérprete presidencial. Sin respuestas en ningún idioma pero segura de que es escuchada, en castellano y en retazos, comienza a contar acerca de la maldición que la persigue.

