Hay una pregunta que empieza a sobrevolar la política argentina a medida que se acerca 2027: ¿qué pasa con los votantes que quieren que Javier Milei continúe, pero no están dispuestos a acompañarlo en todo? Son los que respaldan el equilibrio fiscal, el combate contra la inflación, la política de seguridad y el intento de terminar con determinadas prácticas de la política tradicional. Pero, al mismo tiempo, se incomodan con algunas formas del Presidente, reclaman que la recuperación económica llegue a sus bolsillos y esperan que el cambio no se lleve puestos ciertos límites institucionales.
Son los votantes del “sí, pero”. Los que pueden decir que sí al rumbo, pero no a cada decisión. Los que no quieren volver al pasado, aunque tampoco están necesariamente conformes con todo lo que sucede en el presente.
En ese espacio aparece Patricia Bullrich. Y sus últimos movimientos permiten formular una hipótesis: quizás no esté construyendo un plan para sacar a Milei del centro de La Libertad Avanza, sino para evitar que quienes tienen reparos con el Presidente terminen buscando una alternativa fuera del oficialismo.
Los acontecimientos de los últimos días le dieron una nueva dimensión a esa posibilidad.

