Los balances que se realizan puertas adentro del Gobierno parecen repetirse semana a semana. El panorama económico muestra sus claroscuros, hay una oposición que dice tener predisposición a colaborar a cambio de ciertas concesiones y el oficialismo continúa sin la aprobación de los proyectos más importantes para el corto plazo, mientras las internas dificultan la articulación y mellan la confianza.
Se asemeja a lo que Adolfo Bioy Casares escribió en La invención de Morel, donde los personajes repiten eternamente las mismas escenas, grabadas por una máquina. A diferencia de esa novela, la dinámica de la administración libertaria no se da por una decisión deliberada, sino por omisión. Javier Milei opta por que los diferentes sectores de su gobierno compitan internamente porque considera que esa dinámica los incentiva a mejorar, tal como lo interpreta en la economía. Esa cuestión cíclica se evidenció en las discusiones internas vinculadas a la Reforma Política.
Por un momento, algo cambió. El lunes, en reunión de Gabinete, el Presidente rompió con ese debate interno de la Mesa Política. Según relataron dos de los participantes a Infobae, hacia la mitad del encuentro, miró a Diego Santilli y le encomendó que se aceleraran las negociaciones para poder sacarla cuanto antes. También le pidió que se apuraran en sacar la adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) y el proyecto de Defensa de Soberanía Nacional.

