Además de dejarnos con la mandíbula desencajada con sus dos descomunales set pieces, que es alargan cada una durante prácticamente una hora, uno de los golpes narrativos más impactantes del largometraje se encuentra concentrado en su inesperado cuarto acto, en el que el punto de vista cambia drásticamente para dar una vuelta de tuerca al status quo y convertir a los aparentes antagonistas en protagonistas.

Es en este pasaje cuando, según Na, "vemos muy claramente dos bandos: los agresores [los humanos] frente a las víctimas [los alienígenas]", y ha desarrollado su razonamiento tal que así en una entrevista con Screenrant en la que desgrana las claves de un cierre tan inesperado como 100 % made in Korea.

Al final de la película, vemos muy claramente dos bandos: los agresores frente a las víctimas. Los agresores, que son los humanos, tienen la última palabra y expresan su punto de vista. Y luego las víctimas también tienen la oportunidad de mantener su última conversación y transmitir su perspectiva. En ese momento, me di cuenta de que no se necesita nada más que eso.

Las conversaciones finales de ambas facciones también son tremendamente reveladoras a la hora de construir el discurso de 'Hope' —su título, por supuesto, no está escogido al azar—.