Podría pensarse que los terremotos fueron los responsables de ambos tsunamis, pero no fue la única causa: un estudio reciente sostiene que el ser humano también puso su granito de arena.
Qué pasó. Hablamos del lago de Iseo, en el norte de Italia, y un equipo de investigación internacional ha sido capaz de reconstruir esos dos tsunamis medievales para desentrañar su causa. No fue el movimiento directo de la falla, sino el derrumbe del delta del río Oglio bajo el agua. En pocas palabras: el delta estaba listo para romperse por la erosión causada por la actividad humana.
Por qué importa. Porque el estudio sostiene que el riesgo de tsunami en lagos no depende solo de la sismicidad, sino también de lo que hacemos con la tierra, sirva como ejemplo talar bosques, cultivar o pastorear, actividades de ayer y hoy que aumentan la erosión. Concretamente en Iseo estas actividades se intensificaron desde la época romana, lo que se tradujo en que el aporte de sedimento al lago se triplicó respecto al nivel de fondo anterior.
Y también se hacen hoy en día, por lo que el riesgo sigue vigente. Un dato: en la actualidad, las orillas de los lagos Garda, Como e Iseo suman más de 370.000 residentes permanentes según los datos de población del Instituto Nacional de Estadística de Italia, y eso sin contar con los millones de turistas que atraen.

