La empresa que domina, dominada. Google es un peso pesado de la inteligencia artificial. Lo es por la importancia que siempre le dio a lo largo del tiempo y porque gran parte de las mecánicas de entrenamiento e inferencia fueron planteadas por Alphabet y sus divisiones, en especial DeepMind. Por ejemplo, la arquitectura Transformer, nacida en Google, es la piedra angular de la IA actual.

La paradoja de Google fue que la pillaron fuera de juego justo en el partido que, como equipo, dominaba. No supo anticipar el segmento de consumo que sí vio OpenAI con ChatGPT. Este chatbot acabó marcando el estándar y el camino para todos los que vinieron detrás, incluida la propia Google, que llevaba desde 2016 presumiendo de ser AI first. En 2022 Alphabet pulsó el botón de código rojo.

Dame más IA. Chatbots, modelos, herramientas... Y, para rematar, Google ha ido colando la IA en todos sus productos. ¿Buscar correos en Gmail? Ahí está Gemini. ¿Y Google Sheets? Con IA hasta puedes crear macros en las hojas de cálculo. Tampoco podía quedarse fuera la joya de la corona: el buscador se ha rebozado en IA como ningún otro producto.