Un equipo internacional ha dado la vuelta a una regla que la metalurgia aplica desde hace milenios: en lugar de diluir las impurezas de la chatarra añadiendo material virgen, han usado aprendizaje automático para diseñar la aleación en torno a esas impurezas y aprovecharlas. El resultado son fundiciones de hierro fabricadas con chatarra como única carga metálica que mejoran hasta un 15 % en resistencia o hasta un 73 % en alargamiento, y cuestan un 8 % menos. Lo publican en Science Advances y lo explica el Instituto Max Planck de Materiales Sostenibles.

«El enfoque convencional para tratar las impurezas de la chatarra metálica es diluirlas añadiendo material virgen», explica Liuliu Han, jefe de grupo asociado del instituto. «Así que desarrollamos una nueva estrategia de aprendizaje automático que convierte esas impurezas de problema en ventaja».

Que reciclar metal degrada su calidad. La chatarra llega mezclada: restos de acero inoxidable, de aleaciones, de automoción, virutas de mecanizado. Trae cobre, estaño, níquel, titanio y una lista larga de elementos que la metalurgia considera contaminantes y que arruinan las propiedades del producto final.