Aquel documento no era simplemente un resumen de la novela, sino que contenía reflexiones sobre los personajes, el contexto histórico, las imágenes, el tono y los temas que debían definir cada escena. Coppola lo llevó consigo durante todo el rodaje, hasta convertirlo en una herramienta imprescindible para tomar decisiones detrás de las cámaras. Sus páginas permiten descubrir cómo se construyó una película tan emblemática y esconden, además, un consejo que cualquier persona interesada en la creación artística puede aplicar.
Coppola no ocultó nunca la inseguridad que le provocaba la adaptación de la novela de Mario Puzo. Mientras que un director puede corregir una interpretación durante el rodaje, cambiar un guion defectuoso resulta mucho más complicado. El cineasta llegó a considerar que equivocarse en ese punto sería "el mayor error posible" y para luchar contra esa preocupación, decidió trabajar sobre una base sólida antes de comenzar a rodar. Así nació el 'Cuaderno de El Padrino', una recopilación de notas manuscritas y reflexiones que le permitía ordenar sus ideas y comprender mejor la historia que quería llevar a la pantalla.

