Florencia Raggi está cuidando la voz. Una amigdalitis la dejó muda durante dos días y obligó a suspender ensayos en la recta final de Oxitocina (Inés y los perros), su primer unipersonal, que estrenó el sábado pasado en la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín. Pero, cuando empieza a contar cómo llegó a esta obra que dirige Dennis Smith y que se centra en la maternidad, se entusiasma y la conversación encuentra enseguida su ritmo. Dice que está feliz, agradecida y sorprendida por un proceso en el que pudo soltar un poco la cabeza. “Soy remental”, admite, quien

En diálogo con LA NACION, la actriz habla sobre maternidad, sobre la independencia de sus hijos y sobre los acuerdos que construye con su pareja Nicolás Repetto para acompañarse en momentos distintos de la vida.

—De entrada le dijiste que no a Dennis Smith. ¿Qué te hizo cambiar de idea?