El Mago parece estar extraviándose en los laberintos del Kremlin. La iniciativa más ambiciosa de Santiago Caputo como influyente asesor de Javier Milei, la reivindicación de la causa Malvinas, se está transformando en un enredo que puede esconder derivaciones costosas. No fue Javier Milei, tampoco Caputo, sino Donald Trump, quien repuso en la agenda la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas. Pero el “Mago” vio una oportunidad de varias dimensiones. Abrazarse a esa bandera permitiría convertir de nuevo al oficialismo en el actor dominante del debate nacional. Desafiaría al peronismo en su histórica propensión nacionalista. De paso, fiel a su procedimiento habitual, Caputo aprovechó su protagonismo en este rebrote épico, para sacar ventajas en su disputa interna por poder y presupuesto. Alertó sobre misteriosas amenazas a la tranquilidad del país, que demandan la creación inmediata de un Consejo de Seguridad Nacional integrado por funcionarios leales a él. Con la misma excusa, consiguió nuevos recursos para áreas que están bajo su control. Sobre todo, Defensa e Inteligencia.