El regulador que lleva años avisando del juice jacking reconoce no conocer ningún caso confirmado. La FCC, la autoridad de comunicaciones de Estados Unidos, advierte contra los puertos USB públicos al menos desde 2021, según CNBC, y en su propia página de consejos admite que no tiene constancia de ataques reales. Y, sin embargo, un equipo de la Universidad Tecnológica de Graz demostró en 2025 que un cargador manipulado puede saltarse las defensas de los móviles actuales.
En corto: esta guía es para quien carga el móvil en aeropuertos, estaciones o cafeterías y no sabe si está exagerando o arriesgándose. Separa lo documentado de lo repetido, explica qué demostró la investigación más reciente y termina con tres hábitos que eliminan el problema sin renunciar a la batería. Mi resumen: el riesgo es bajo para la mayoría, pero no es cero, y protegerse cuesta tan poco que no compensa ignorarlo.
Lo que dicen las autoridades, y lo que no dicen
Juice jacking es el nombre que recibe la idea de que un puerto de carga USB manipulado instale malware o extraiga datos del móvil mientras se carga. La página de consejos de la FCC lo describe así: los delincuentes podrían cargar software malicioso en estaciones públicas para acceder a los dispositivos conectados, bloquearlos o exportar datos personales y contraseñas.

