Meta ha suspendido la posibilidad de compartir conversaciones de Muse, su agente de IA personal, después de que un equipo de investigadores demostrara que esas páginas se podían encontrar sin que nadie te diera el enlace. El motivo es un detalle de diseño: la dirección de cada conversación compartida se construye con el título del propio chat, y ese nombre queda registrado en el DNS público.
Lo descubrió Claroc, que publicó su investigación el 18 de octubre. Ars Technica preguntó a Meta y el 20 de octubre la compañía respondió que «hemos pausado esta funcionalidad mientras revisamos este informe y consideramos cambios en cómo se pueden descubrir estos enlaces», según recogió Engadget.
¿Cómo se descubrían esas conversaciones?
Con una sola consulta. Muse genera la dirección de cada conversación compartida juntando el título del chat con un identificador aleatorio, todo bajo un mismo dominio de Meta. Cuando alguien abre ese enlace, su navegador tiene que resolver el nombre, y los servicios de DNS pasivo —que guardan el histórico de nombres de dominio consultados en internet— lo apuntan.

