Un equipo del HZDR y la Universidad de Rostock ha conseguido recuperar intactos nanodiamantes creados comprimiendo PET —el plástico de las botellas— con pulsos de láser de alta energía. El trabajo está publicado en Diamond and Related Materials, revisado por pares y en acceso abierto, y el resultado es sólido: partículas de 3 nanómetros de media con una desviación por debajo del nanómetro —3,23 ± 0,79 nm en la medida detallada de la tesis doctoral que documenta estos experimentos—, sin usar explosivos.

Conviene decir de entrada que esto no es reciclaje de plástico, aunque lo parezca por el material de partida. Y que la cantidad obtenida merece una lupa.

De la física de interiores planetarios, no de la gestión de residuos. El programa nació para recrear en laboratorio las condiciones del interior de Urano y Neptuno: presiones por encima del megabar y miles de kelvin, el régimen que se llama materia densa y templada. El PET se eligió porque su composición de carbono, hidrógeno y oxígeno imita esos interiores, y porque es un precursor barato y fácil de dopar.

El antecedente directo es un trabajo publicado en Science Advances en septiembre de 2022, con 44 firmantes y el mismo grupo detrás, que observó formación de diamante entre 72 y 125 gigapascales y sugirió que el oxígeno favorece la precipitación de diamante en los gigantes helados. Ya entonces apuntaba, de pasada, a la posibilidad de producir nanodiamantes comprimiendo PET con láser.