Ocho años y dos millones de kilómetros resumen el extenuante trabajo que la compañía ponía antes de lanzar un coche y poder certificar que éste iba a aguantar le echaran lo que le echasen. Esto nos ha dado como resultado historias de lo más locas. Como el propietario que mantuvo su W124 durante más de un millón de kilómetros. Y aportan el contexto perfecto para comprender cómo un taxista griego pudo hacerle 4,58 millones de kilómetros a su W115, un coche que ahora puedes encontrar en el museo de Mercedes.
Lo que hay que tener en cuenta es que esa forma de trabajar es también una consecuencia del tiempo vivido. Explicaban en PowerArt que le W124 se diseñó para aguantar 300.000 kilómetros. Y eso, exactamente, es lo que se replica hoy durante un desarrollo. Pero esas pruebas se hacen con un ordenador porque ya ninguna compañía puede permitirse poner sus mulas de pruebas a rodar durante años.
Sí, se siguen sacando coches a la calle pero buena parte de las pruebas de fiabilidad se le dejan al ordenador para que sean las simulaciones de resistencia las que nos digan cuánto tiempo aguantará una pieza y con cuánto desgaste.
Hoy, en 2026, vivimos en el extremo contrario. La industria del automóvil presume de poner en la calle un coche en tiempo récord. Para muestra, las últimas declaraciones que llegan desde Stellantis.

