La protagonista es SWARM Bioatctic, una startup fundada en 2024 que se define como desarrolladora de sistemas biorrobóticos basados en insectos vivos totalmente controlables para operaciones críticas. A partir de aquí, en junio de 2025, la compañía anunció una ronda de inversión que involucró a fondos importantes, orientando su tecnología hacia la defensa, la seguridad nacional o la respuesta a desastres.
El CEO de la compañía, Stefan Wilhelm, ha explicado que sus biorrobots llevan módulos de estimulación neural, sensores y sistemas de comunicación segura. Y es que, según ha trascendido, los neurocientíficos de la empresa colocan electrodos en las antenas de los insectos para estimular su capacidad natural de navegación.
No se cierran puertas. Ahora mismo sabemos que la compañía defiende que este sistema no es para nada doloroso para los animales, y confirma que se está tratando de probar en el terreno junto a las fuerzas armadas alemanas. Y aunque las cucarachas son muy llamativas, la compañía no se quiere limitar a estas, sino que también explora poder usarlo en langostas o saltamontes.
No es nuevo. Esta idea puede parecer algo revolucionario en el campo de la defensa, pero detrás hay una línea de investigación que lleva desarrollándose décadas. Por ejemplo, en el ámbito de la navegación grupal, un estudio demostró la capacidad de crear un esquema líder-seguidos donde una cucaracha guía a otras 19 a través de terrenos desconocidos.

